Nacida para Seducir
–Me
ha presionado demasiado, señora. Es hora de jugar al juego pervertido de Prison
Break.
Ella
se humedeció los labios.
–Eso...
eh... suena aterrador.
–Oh,
y lo es. Por lo menos para ti. Si intentas huir lo lamentarás. Ahora date la vuelta
y ponte de cara al árbol.
Lali sintió la tentación de huir para ponerlo a prueba, pero la idea del árbol era
demasiado excitante. Desde el principio habían estado jugando a distintos
juegos de dominación y sumisión. Mantenía la perspectiva de las cosas, justo
como ella quería.
–¿Qué
árbol?
–Elige
la prisionera. Será tu última elección antes de que yo tome el mando.
Ella
se demoró demasiado admirando los músculos que se marcaban bajo la camiseta de Peter. Él se cruzó de brazos.
–No
me hagas tener que repetírtelo.
–Quiero
llamar a mi abogado.
–Aquí
no existe más ley que la mía.
Él
aún podía sorprenderla. Estaba sola con más de ochenta kilos de macho
dominante, y jamás se había sentido más segura o más excitada.
–No
me hagas daño.
Peter se quitó las gafas de sol y las cerró lentamente.
–Eso
dependerá de lo buena que seas cumpliendo órdenes.
Con
las rodillas temblorosas por la excitación, Lali se acercó hacia un arce rojo
rodeado por una alfombra de musgo. Ni siquiera las salpicaduras de agua de la
cascada cercana apagaban su ardor. Cuando acabaran, tendría que recompensarlo
del mismo modo, pero por ahora, simplemente se limitaría a disfrutar.
Él
lanzó a un lado las gafas de sol y la agarró por el codo para dejarla de cara
al árbol.
–Pon
las manos en el tronco y no las muevas a menos que yo te lo diga.
Lali extendió los brazos sobre su cabeza con lentitud. El áspero roce de la corteza
contra su piel aumentó la sensación erótica de peligro.
–Eh...
¿de qué va todo esto, señor?
–De
la reciente fuga en la prisión de máxima seguridad de mujeres al otro lado de
las montañas.
–Ah,
eso. –¿Cómo podía un famoso deportista tener tanta imaginación?–. Pero yo no
soy más que una excursionista inocente.
–Entonces
no le importará si la registro.
–Bueno,
pero sólo para probar mi inocencia.
–Una
chica sensata. Ahora separe las piernas.
Ella
abrió lentamente sus piernas desnudas. Él se arrodilló detrás de ella y se las
acabó de separar con brusquedad. La barba de tres días de Peter rozó el interior
del muslo de Lali mientras le bajaba los calcetines y le rodeaba los tobillos
con los dedos. Le masajeó con el pulgar el hueco justo debajo del hueso del
tobillo, despertando una zona erógena que ella ni siquiera sabía que existía.
Él se tomó su tiempo para recorrerle las piernas desnudas con las manos. A Lali
se le puso la piel de gallina. Esperaba que llegara al dobladillo de los
pantalones cortos, pero se sintió frustrada cuando lo bordeó para levantar la
parte trasera de la camiseta.
–Un
tatuaje de prisión –gruñó él–. Tal como sospechaba.
–Bebí
demasiado en una excursión del colegio, y cuando me desperté...
Los
dedos de Peter se detuvieron en la suave curva de la espalda, justo encima de la
cinturilla de los pantalones cortos.
–Ahórrese
saliva. Sabe qué significa esto, ¿no?
–¿Que
no podré ir a más excursiones del colegio?
–No.
Tengo que cachearla sin ropa.
–Oh,
por favor, eso no.
–No
se resista o tendré que ponerme duro. –Le deslizó las manos debajo de la
camiseta, le levantó el sujetador, y arrastró los pulgares por los pezones de Lali. Ella gimió y dejó caer los brazos.
Peter le pellizcó los pezones.
–¿Acaso
he dicho que pueda moverse?
–Lo
siento. –Si continuaba así iba a morir de éxtasis. De alguna manera consiguió
levantar los brazos, que parecían de goma, hasta la posición anterior. Él le
abrió la cremallera y le bajó los pantalones cortos y las bragas hasta los
tobillos. El aire fresco le rozó la piel desnuda. Apretó la cara contra el duro
tronco del árbol mientras le tocaba el trasero, amasándolo, rozando la
hendidura de sus nalgas con los pulgares, como probando hasta dónde le dejaría
ella llevar ese juego taimado.
Al
parecer, muy lejos.
Al
final, cuando ella ya estaba loca de necesidad, cuando apenas se mantenía en
pie, Lali oyó el sonido de la cremallera de Peter.
–Y
por último... –dijo él con voz ronca.
Entonces
la giró hacia él y se quitó los calzoncillos y los pantalones cortos de una
patada. Tenía los ojos entrecerrados, oscuros de deseo. Como si pesara menos
que una pluma, la tomó en brazos y le apoyó la espalda contra el tronco del
árbol. Le abrió las piernas y se acomodó entre ellas. Ella le rodeó las caderas
con las pantorrillas y entrelazó los brazos alrededor de la firme columna de su
cuello. Peter la abrió con los dedos, explorando su deseo, y, al fin, reclamó lo
que era, en ese momento, indiscutiblemente suyo.
Era
tan fuerte que mientras la penetraba profundamente, se aseguró de que el áspero
tronco no le dañara la piel. Lali enterró la cara en el cuello de Peter, tomó
aire y llegó al climax mucho antes de lo que quería. Él esperaba más de ella.
Después de dejarla descansar un momento, siguió moviéndose en su interior,
llenándola, incitándola, ordenándole que se uniera a él.
El
agua de la cascada fluía junto a ellos. El sonido del chorro cristalino se
mezclaba con sus entrecortadas respiraciones, con sus ásperas órdenes y sus
roncas palabras de cariño. Sus bocas se amoldaron, tragándose las palabras. Él
le apretó el trasero. Una embestida más y ellos, también, se unieron a la
corriente.
Luego
no dijeron nada. Cuando volvieron sobre sus pasos, él se adelantó a ella que,
asombrada, sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. Esos viejos
sentimientos de querer pertenecer a alguien habían arraigado en su alma de
nuevo.
Peter caminó más rápido, aumentando la distancia entre ellos. Lali lo comprendía
demasiado bien. Peter entraba y salía de las relaciones como otros se cambiaban
de chaqueta. Amigos, amantes..., eso era fácil. Cuando una relación llegaba al
final, había una larga cola de mujeres esperando para iniciar otra.
Peter se giró y la llamó..., le gritó algo sobre que se le había abierto el apetito.
Ella se forzó a sonreír, el placer del encuentro había desaparecido. Lo que
había comenzado como un absurdo juego sexual había dejado sus sentimientos tan
frágiles e indefensos como los de la niña que había sido una vez.

Ooo pobre lali :( buenísimo el CAP haha cm están estos dos eh jajajaja mas mas mas
ResponderEliminarmassss ♥!!!
ResponderEliminaray k p0edazo de capi xdd! siguelaa me encantoo! xd lali ya se sta dando cuenta de lo k verdaderamente siente x el! entre tanto jueguito seria bueno k haya un descuido y se nos venga el bebe laliter! jajajaja Espero el proximo cap ansiosa! bss @monibicolor
ResponderEliminarNo los entiendo, se quiere pero no se lo dicen y se alejan! más!
ResponderEliminarLali no puede resistirse pero no puede entregar su amor,tiene pánico a formalizar,a pertenecer a alguien y él a su vez no esta acostumbrado a una relacion y sabe q Lali es escurridiza!
ResponderEliminarhttp://www.facebook.com/groups/468330719858887/
ResponderEliminarHola, en el link hay novela laliter. Pedi unirte al grupo si quieres --Me gustaria saber si no es mucha molestia que cuando postees otra ves , publiques mi pag asi las chicas se unen- Gracias ♥
Me gusto este cap, Pero creo que estoy demaciado atrasada para empesar a leerla, asique cuando postees una nueva nove avisame :)
Aaai pobre Lali, qe pensara Peter?
ResponderEliminarEspero maas :)
Besito
Arii
@AriadnaAyelen
DIOS!! fuee buenisimooo el cap te juro mee encanto pff pobree lali la ulrima parte fue un poco triste de ahi en mas me encanto su juego fue E S T U P E N D O!! (: quiero mas noveporfis ;)
ResponderEliminar@maaff_lazaro
Sigue jugando y cada vez ,más fuerte.
ResponderEliminar